Javo Javo · 1 de abril de 2026 · 14:41 h

Sengodai: Cartas, Dolor y una Partida Más

Sengodai: Cartas, Dolor y una Partida Más

Hay géneros con los que uno conecta al instante y luego están los de cartas. Donde muchos ven estrategia y sinergias, yo veo números y un cerebro que decide apagarse.

No es rechazo voluntario: simplemente me siento ante un deck builder e intento entenderlo, pero a los pocos minutos me pierdo en la pantalla. Por eso acercarme a Sengodai fue un experimento. Lo desarrolla Tsunoa Games (Alicante), amigos de Leedeo, así que aclaro de entrada que no soy un experto en el género.

Sengodai: Cartas, Dolor y una Partida Más

Lo primero que me encontré fue una propuesta que bebe directamente del universo de Katana Dragon. No solo por el apartado visual, que vuelve a tirar de ese voxel art tan característico, sino también por la música, la ambientación y los propios gokai. En ese sentido, Sengodai se siente como un spin-off natural, uno de esos juegos que amplían una franquicia existente desde otro género. Y eso siempre me parece buena idea, porque le da peso a un universo que ya tenía identidad propia.

Visualmente, entra muy bien. El voxel art es uno de esos estilos que engañan: parece simple desde fuera, casi retro, pero la realidad es que un modelo voxel suele tener muchísima más geometría de la que aparenta. Hacerlo funcionar fluido ya tiene mérito. Se nota que corre sobre Godot 4, porque el rendimiento es sólido, todo se mueve con suavidad y no hay tirones.

Antes de seguir, un paréntesis rápido. El estudio me ha proporcionado una clave del juego que voy a dejar en la pestaña de Publicaciones del canal de Leedeo Studio. Será exclusiva para miembros: el primero que la vea y la reclame, se la queda. Es una forma de agradecer a los miembros por su apoyo. Y a partir de ahora, todas las claves que me faciliten los estudios irán por esa vía, así que ser miembro tiene sus ventajas.

Dicho esto, vamos a lo importante: cómo se juega. Y sobre todo, cómo fue mi camino de no entender absolutamente nada a empezar a pillarle el truco.

Cómo funciona Sengodai por dentro

Las primeras partidas fueron un desastre, no voy a mentir. Tienes cartas con gokai, cada una con uno, dos o tres elementos. Durante el turno, vas robando cartas y, si un gokai no tiene estamina, puedes cargarlo con energía de su tipo para que ataque una de las tres islas enemigas. Esas islas también tienen elementos marcados, y cuando destruyes los tres, le quitas un punto de vida al rival.

Sobre el papel suena comprensible. En la práctica, mis primeros intentos fueron un festival de confusión. No hay un tutorial real, solo explicaciones sobre las partes de la interfaz, y eso no es lo mismo que enseñarte a jugar paso a paso.

Pero aquí es donde tengo que ser justo con el juego, porque después de unas cuantas partidas, algo hizo clic. Empecé a entender que no se trata simplemente de cargar energía a los gokai y lanzarlos a atacar. Hay que controlar la estamina. Hay que saber cuándo conviene cargar sin más y cuándo es mejor pasar de turno esperando una jugada más favorable.

Esa capa de decisiones que al principio me parecía ruido empezó a tener sentido. Y cuando empezó a tener sentido, empecé a ganar. No siempre, ni mucho menos, pero sí lo suficiente como para sentir que ya no estaba jugando a ciegas.

El ciclo que engancha

Y ahí es donde Sengodai muestra algo que me parece muy bien hecho: la progresión entre partidas. Es un roguelike, así que perder es parte del proceso. Pero cada partida, ganes o pierdas, te permite conseguir nuevas cartas o dinero que puedes usar en la siguiente. Llegas un poco más lejos, desbloqueas algo nuevo y vuelves a intentarlo con mejores herramientas.

Ese ciclo termina picando. Para qué negarlo. No soy fan del género, no me voy a convertir en jugador habitual de deck builders, pero sí me vería echando unas partidas de vez en cuando para ver hasta dónde llego esta vez. Y conseguir eso con alguien que llega tan perdido como llegué yo al género tiene bastante mérito.

Tsunoa Games sale de su zona de confort

También me parece destacable que Tsunoa Games haya decidido salir de su zona de confort. Katana Dragon era un RPG. Sengodai toma parte de ese universo, pero se mueve a un género completamente distinto. Habla de una voluntad de experimentar, de no quedarse haciendo siempre el mismo juego con distinta capa de pintura.

Desde el primer combate deja claro que no va a perdonarte. Prefiero un juego que me diga de frente “aquí hay que aprender” antes que uno que me engañe haciéndome creer que lo estoy haciendo bien cuando solo sobrevive por inercia. Y Sengodai no oculta eso.

Veredicto

No es un juego para todo el mundo. Si los deck builders no son tu terreno, el inicio va a ser áspero y puede que más de uno se rinda antes de que haga clic. Pero si le das la oportunidad que merece, hay un sistema bien pensado debajo, con una identidad visual muy cuidada y ese ciclo de “una partida más” que es la señal de que algo está funcionando bien.

Puedes echarle un vistazo en su página de Steam y conocer más sobre el estudio en la web oficial de Tsunoa Games.

Y ahora te toca a ti. ¿Te manejas bien con los deck builders o te pasa como a mí, que ves cartas y el cerebro entra en huelga? Déjame tu opinión en los comentarios. Y si ya jugaste a Sengodai, cuéntame si realmente soy un inútil o si el juego aprieta de verdad desde el primer combate.

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Desarrollador de videojuegos independiente, creador de Leedeo Studio y colaborador en la traducción oficial de Godot Engine al español. Comparto lo que aprendo sobre gamedev, herramientas y la industria indie.